Las
enseñanzas provienen de todas partes, incluso de las personas más
humildes de una empresa o del propio público, pero apuntar a lo alto y
fijarse en modelos de éxito – especialmente cuando han sabido ver una
oportunidad en una situación de enorme dificultad – , en grandes
empresarios de este y otros sectores, siempre es una buena opción si
desea convertirse en todo un líder en su empresa.
A continuación le detallamos algunas lecciones que se extraen de las
experiencias profesionales de genios de los negocios como Steve Jobs,
Warren Buffet o Jack Welch y que publica LatinManagers:
1. Nunca subestime el poder del trabajo en equipo:
un buen líder reconoce la labor de la gente que trabaja para y con él.
Motiva a su equipo, cuidando su moral y ayudándolo a enfocar sus
energías, pero también proveyéndole de las herramientas, recursos y
tiempo necesarios para realizar bien su labor.
El ejemplo más destacado en este sentido es el de Steve Jobs,
que al reasumir la presidencia de Apple observó que los proyectos en
marcha eran demasiados para que el equipo de trabajadores se concentrara
en alguno, por lo que redujo el número de 300 a 30, y el resultado fue
el gran éxito de la empresa, el iPod.
2. No se deje mandar por la arrogancia: el poder,
además de autoridad, conlleva una responsabilidad máxima, por lo que el
servicio prestado a la empresa debe ir en consonancia con ello. Usted no
es intocable, es el mayor servidor de su empresa y por lo tanto el más
humilde: si se deja guiar por su orgullo excesivo, la gestión de su
empresa será obstaculizada por éste.
Fijémonos en Sergio Marchionne, que logró convertir a
Fiat y Chrysler en paradigmas del éxito involucrándose en el proceso de
diseño hasta el detalle más ínfimo. Solía decir que, si le pedía a sus
empleados que trabajaran una hora más para salvar a las empresas de la
quiebra, él debía doblar esas horas extra.
3. Sea todo oídos: un buen líder sabe escuchar, se
comunica con sus subalternos e iguales de forma respetuosa, mantiene una
comunicación fluida dentro y fuera de ella, y siempre toma en
consideración las ideas de sus empleados.
Warren Buffet, líder de la empresa de inversiones
Berkshire Hathaway, señala que el mejor activo que tiene su empresa son
las habilidades de las personas que la conforman, sobre todo aquellas
innatas, y su carácter, al mismo nivel de importancia que los títulos
académicos y la experiencia profesional.
4. Aprenda a delegar: la confianza en las
capacidades de sus compañeros y empleados determina la confianza de un
CEO en sí mismo, ya que es él mismo quien ha elegido esas personas, que
deben poseer habilidades específicas para un trabajo.
Jack Welch, ex presidente de General Electric,
asegura que logró salvar a la compañía del ostracismo porque confió en
su equipo para llevar a cabo tareas específicas, mientras él se dedicaba
a “ver el panorama completo” y gestionar el trabajo de sus empleados.
5. Sea creativo y arriésguese: proponga cambios. Hoy
en día el mundo cambia vertiginosamente a cada momento, y el primero
que debe “olfatear” estas “revoluciones” en el ambiente debe ser, por
supuesto, el director o presidente de una empresa. Él guiará a la misma
para que se adapte a las novedades y pueda seguir el ritmo.
IBM quedó al borde de la quiebra al ser desplazada en el mercado de los PCs, pero su CEO Samuel J. Palmisano
y su equipo decidieron reenfocar los esfuerzos de la compañía hacia la
consultoría y tecnologías de la información, dando a IBM un nuevo rumbo
encaminado al éxito empresarial.