Sergio Aragonés, dibujante hispano-mexicano, es el responsable de ponerle cuerpo y palabras a Bart Simpson, el niño terrible de la serie animada estadounidense más exitosa de todos los tiempos.
Es, también, un fanático declarado de la familia de Springfield: en estos días está construyendo en su casa un cuarto especial para albergar su colección de recuerdos simpsonianos acumulados durante dos décadas.
Su devoción por "Los Simpson" y su amistad con Matt Groening –el "padre" de los hombres amarillos- le abrieron el camino, desde 2009, para dedicar su tiempo y su pluma a dar forma a las historietas de Bart, una edición impresa bimensual sobre el hijo de Homero.
Aragonés, de profesión "cartoonista" -caricaturista- es el responsable de las figuras y las ideas. Contribuye de forma regular porque lo hace feliz, sobre todo.
Honores le sobran a este hombre de 73 años, nacido en España pero con el acento marcado por sus años en México, que llegó a Estados Unidos en 1962 con un vocabulario en inglés de apenas unas palabras y un portafolio lleno de bocetos. Desde entonces, se ha ganado los premios a los que aspira todo dibujante de cómics.
Mientras habla con BBC Mundo en su casa de California, tiene entre manos los bocetos del próximo número de Bart. Está en pleno proceso creativo, pero no revela detalles.
¿Matt Groening tiene la última palabra sobre lo que está creando?
Los editores, primero, pero Matt ve la historia y se ríe o no se ríe… ¡la prueba de fuego!
Y después tiene que dejar satisfechos a dos clases de público: los seguidores de "Los Simpson" y los fanáticos de los cómics…
PERFIL
- Nació en Castellón, España, en 1937. Su familia emigró a Francia durante la Guerra Civil Española y luego partió a México, donde vivió hasta los 24 años.
- En 1962 decidió abrir su horizonte como dibujante y viajó a EE.UU. sin más herramientas que una carpeta llena de sus creaciones.
- En 1963 comenzó a trabajar en la irreverente "Mad", la publicación de humor de más larga trayectoria en EE.UU. Sigue contribuyendo en cada edición.
- Cuando el cómic "Bart Simpson" se volvió de edición bimensual, Aragonés empezó a colaborar regularmente. Lo hace desde el número 50, publicado en octubre de 2009.
- Ha aparecido como personaje en un episodio de la serie "Futurama", también de Matt Groening: era un autor de cómics que sobrevivía a los cataclismos y seguía dibujando en el futuro. Aragonés mismo grabó la voz de su animación.
- Su personaje favorito de la familia Simpson es Maggie, la hermana menor. "Es un bebé que no habla pero sabe hacer de todo", dice Aragonés. En la edición bimensual del cómic le dedica una página, titulada "Maggie's Crib", de humor mudo.
Sí, aunque la gente a la que le gustan los cómics en Estados Unidos no los asocian con el programa de televisión. En los demás países los ven como lo mismo, como dos productos sobre la misma historia. Los coleccionistas estadounidenses son un caso aparte, muy exigente por cierto.
¿Cuál es el principal desafío de dibujar a "Los Simpson"?
Las ideas no son problema, porque estoy muy familiarizado con el pueblo y con los personajes. La dificultad es que el mundo que dibujo ya existe (en la serie televisiva) y cuando hago una sala tengo que dibujar esa sala que la gente conoce, no cualquier sala… tengo que tener mucha atención con el detalle, así que busco constantemente en mis cuadernos de referencia y veo muchas veces cada episodio.
¿Eso no limita su espacio de creación?
No, tengo carta blanca para armar cualquier historia y dibujo a mi estilo. No puedo hacer cosas que no sean plausibles para el "universo Simpson", como que Bart pierda una mano, por ejemplo... Pero es muy divertido, no hay limitaciones porque se me ocurren ideas de a montones.
¿Cómo es el lector al que tiene en mente cuando dibuja?
Uy, es imposible saber quién es la audiencia de "Los Simpson". A los niños les gusta por la simplicidad, la exageración, el color; a los que son un poco más grandes les gusta porque sienten "ay, estoy viendo esto que quizás mis papás no aprobarían" y para los adultos tiene ironía, humor inteligente, sátira social y política.
¿Cuál cree que es el secreto de la continuidad?
La clave es que los autores crearon una familia, que está en una calle, que está en un pueblo, y empezaron a crear a los ciudadanos de ese pueblo, cada uno con su propia personalidad.
Así pueden seguir hasta el infinito, porque nosotros como espectadores los conocemos a todos y queremos saber sus historias: la del payaso, la del alcalde, la de los bandidos, todos… Es una maravilla como texto, como estrategia para lograr un humor que no se agota.
Parte de ese humor se nutre de mostrar modelos de relaciones disfuncionales, tanto dentro de la familia como entre vecinos…
Aragonés colabora en un universo disfuncional.
Exacto, la familia es completamente disfuncional, el pueblo es disfuncional, cada ciudadano que vive allí lo es. No hay una persona sana en Springfield, todos tienen deficiencias, y el éxito está en eso: en dejar la disfuncionalidad en evidencia.
Pese a que, para los críticos del programa, esa disfuncionalidad sea sinónimo de mal ejemplo…
No a todos les gusta ver esas disfuncionalidades, porque son reflejo de lo que nos pasa a nosotros. La familia estadounidense hoy no entiende muchas cosas que para nosotros, como hispanos que crecimos en un pueblo en los años 40, son normales.
¿Un ejemplo? Homero quiere ahorcar a su hijo, y para nosotros era normal que los padres o los maestros nos pegaran, aunque ahora nos hayamos dado cuenta de que no están bien… ver eso retratado y satirizado nos da risa, no lo entendemos como un intento de dar ejemplo.
La serie apunta a eso: satiriza lo peor de lo peor y sirve para darnos cuenta de nuestros propios males.
¿"Los Simpson" tienen algo de todos y cada uno, quiere decir?
Exacto, son disfuncionales y normales a la vez. El único valor redimible es que, al final, la familia subsiste unida. El mensaje es simple: siempre triunfa el amor familiar.
